Dormir bajo las estrellas
Cae la tarde en una #Badajoz achicharrada por un largo día de Agosto. La noche promete calor seco con algunas brisas engañosas.
En el lateral del cementerio de San Juan, el viejo, un cartón a modo de colchón tapiza el acerado junto al muro. El armario ropero tiene forma de bolsa del MercaChina. Sólo falta el inquilino que vaga por la ciudad haciendo parada de cuando en cuando para refrescar la garganta con un trago seco de orujo.
Con la piel reseca, la mirada perdida y andares cansinos tacha un día más en su existencia. Al menos hoy no tiene que preocuparse de que la lluvia le arruine la morada.
No es mal lugar para hacer la noche, cuando la oscuridad inunde el páramo por aquí no pasan ni los muertos vecinos. Sólo será molestado por el fugaz resplandor de lo faros de un coche que permanecerá durante un rato en la esquina de arriba, dónde un par de enamorados retozarán en el asiento trasero.
Otro día y otra noche de un verano más.
