Haaretz
Ahora resulta muy fácil caer en el maniqueísmo y lapidar bíblicamente al estado judío al entender que todos los miembros de la sociedad buscan acabar con los árabes y ejecutar un nuevo genocidio histórico. Es una tentación demasiado sencilla de abrazar cuando vemos las terrible imágenes de los bárbaros bombardeos indiscriminados llevados a cabo por uno de los más poderosos ejércitos del mundo sobre la población civil palestina. Es cierto, Israel está llevando a cabo una venganza hiperbólica con el beneplácito de la comunidad internacional.
Imaginamos desde nuestros mullidos sillones delante de la TV a los habitantes de Israel relamiéndose de gusto viendo las calamidades que están pasando sus vecinos a pocos kilómetros de sus kibutz en territorio gazatì, o en Cisjordania, o en el Jerusalén ilegalmente anexionado.
¿Todos los israelitas piensan igual? ¿Todos son víctimas de la niebla histórica y rezan a su Yavhe para que destruya a sus vecinos árabes? ¿Todos apoyan a un gobierno fascista encabezado por un hombre adicto a la destrucción? ¿Ninguno se compadece por los atrapados entre el hormigón arrasado por las bombas pagadas con sus impuestos?
Podéis pasaros por el periódico Haretz (https://www.haaretz.com/) para descubrir que la sociedad israelí esta tremendamente fracturada en múltiples fallas, incluida la actual operación militar, y que hay voces intelectuales y sociales de mucho peso en Israel que valientemente muestran otras formas de entender el presentes y el futuro para una convivencia pacífica donde no tengan sitio yonkis del odio y de los extremismos. Tampoco esperéis milagros, el contexto actual está lleno de ira y rabia…
Cuando callen las armas -y para eso queda mucho dolor y miles de víctimas mortales- debe abrirse de par en en par la solución de los dos estados y un único futuro comunitario en paz y cooperación.
Israel y Palestina necesitan cerrar el pasado y abrir un mejor porvenir a sus próximas generaciones de ciudadanos.
