Que vuelva el seny, para todos
Ya no lo demoro más, hoy me toca escribir de Cataluña. No sé si ponerme el bombín como Sabina, o si es preferible rescatar alguna foto del simpático de Pep Guardiola. Esto promete ser largo y aburrido, es lo que hay. Al grano. Hace 27 años, que se dice pronto, estuve durante 20 días en un campo de trabajo en el Delta del Ebro. Guardo un grato recuerdo de aquella experiencia, sobre todo porque el tiempo siempre borra los detalles menos agradables. En aquellos días de tierna juventud, nos juntamos veinteañeros de todo el territorio nacional en una pequeña aldea en medio de un grandioso arrozal. También había una nutrida representación de postadolescentes catalanes. Recuerdo a RosaMaria, una barcelona independentistas hija de joyero que se tiró semana y media hablando sólo en catalán para guardar las distancias con los demás, y que un día se dió cuenta que aquello no tenía mucho sentido y desde entonces tuvimos una agradable relación. También había otra chica del norte de Girona que aunqu...