Que vuelva el seny, para todos



Ya no lo demoro más, hoy me toca escribir de Cataluña. No sé si ponerme el bombín como Sabina, o si es preferible rescatar alguna foto del simpático de Pep Guardiola. Esto promete ser largo y aburrido, es lo que hay.

Al grano.

Hace 27 años, que se dice pronto, estuve durante 20 días en un campo de trabajo en el Delta del Ebro. Guardo un grato recuerdo de aquella experiencia, sobre todo porque el tiempo siempre borra los detalles menos agradables. En aquellos días de tierna juventud, nos juntamos veinteañeros de todo el territorio nacional en una pequeña aldea en medio de un grandioso arrozal. También había una nutrida representación de postadolescentes catalanes.

Recuerdo a RosaMaria, una barcelona independentistas hija de joyero que se tiró semana y media hablando sólo en catalán para guardar las distancias con los demás, y que un día se dió cuenta que aquello no tenía mucho sentido y desde entonces tuvimos una agradable relación. También había otra chica del norte de Girona que aunque intentaba hablar en castellano con todos, simplemente desconocía el idioma. O sea, que en su zona vital no se hablaba castellano para absolutamente nada. Supongo que era lo que se llevaba haciendo generación tras generación desde la época de Fernando el Católico. La chica lo intentaba, pero acababa mezclando catalán y castellano con mucha gracia para desesperación suya y jolgorio y buenrollismo del resto del grupo.

Para mi resultaba emocionante ir a comprar a la tienda del pueblo y decir los buenos días en catalán, pedir la cuenta en catalán, y hacer como si me enterase cuando la buena señora me daba conversación. Al final, cuando veía la cara de poker que le ponía, ella acababa pasando al castellano en una misma frase. Yo me despedía con un Gracies con el mejor acento de la Rambla que nunca tuve ni tendré.

Cero problemas de convivencia, y pasadas las tres semanas, muchos llantos cuando tuvimos que coger el tren y volver a nuestras casas. Por cierto, el tren tardaba 16 horas en hacer el trayecto a Badajoz, más o menos como ahora, y entonces nadie se quejaba. Pero eso es otro tema…

Veintisiete años después recuerdo aquel verano de flores y cervezas con cariño y tristeza por los años pasados, la vida que se gasta cada día.

No tengo ningún problema en reconocer que estoy a favor de la autodeterminación de los pueblos. Apoyo la causa saharaui, apoyé la de los kosovares, y ví con buenos ojos que los distintos pueblos de la extinta Yugoslavia se autodeterminasen de un yugo que el totalitarismo soviético y la dictadura militar del camarada Tito se esforzó en arrejuntar. Actualmente sigo con pesar la situación del pueblo kurdo, y de cuando en cuando me intereso por las barbaridades cometidas por la comunidad internacional con Palestina.

O sea, que un principio debería estar a favor de la intentona independentista que lleva aburriendonos largos meses. Pero no, no lo estoy.

¿Qué diferencias hay entre Kosovo, Palestina, el Sahara y Bosnia-Herzegovina con Cataluña? Abismales. Resulta de ciencia-ficción ver el video que emula a la chica ucraniana pidiendo ayuda a la comunidad internacional. Pensar que Cataluña está oprimida, violentada, vejada por el resto de los españoles resulta muy duro para todos los que amamos de un modo u otro la fuerte personalidad de esa parte de España. Soy del Barça, con todo lo que ello implica, desde que Cruyff jugaba con la blaugrana. Y ser del Barça en muchos casos ha sido muy duro por todo lo que conlleva. El FC. Barcelona es mucho más que un Club, y en parte, ese es su encanto. He viajado decenas de veces a Cataluña para disfrutar de su modernidad, de sus gentes, de sus costumbres, de su cultura. Y quiero seguir haciéndolo sin tener que pasar por ninguna frontera. No me sentiría muy cómodo teniendo que enseñar el dni cada vez que voy a mi dormitorio o a mi cocina...

No estoy a favor de ningún tipo de boicot a productos catalanes. No quiero que ningún miembro de esta gran familia que somos los españoles podamos discriminar a otra parte por el simple hecho de estar más arriba o abajo, más a la izquierda o a la derecha.

Leía hace unos meses “Patria”, y en estos días en los que algunos sectores de la población se empeñan en joder a los catalanes, solo puedo acordarme de cómo las huestes proetarras le hacían la vida imposible al Txato hasta acabar convirtiendo su vida en un martirio silencioso y sopesar cambiar la sede de su empresa fuera de Euskadi. Boicotear a Cataluña es boicotear a toda esa familia que nos sentimos orgullosos de vivir juntos - que no revueltos - en un cachito minúsculo del planeta Tierra.

Ayer el Presidente del Gobierno de España anunció la puesta en marcha del 155 de la Constitución. Rajoy puede gustar más o menos, pero hay que reconocerle su temple y el control total de los tiempos. Cuando llevaba pocos meses en el poder, en las múltiples manifestaciones del 2011 y 2012 se coreaba una frasecilla ridícula y naif: “Mariano, Mariano, que no llegas ni a Verano”. Yo la escuchaba con bastante rubor, teniendo sentimientos enfrentados ante la fé con la que la coreaban las buenas gentes que me rodeaban. Rajoy pasará a la Historia de España como un buen Presidente de Gobierno, igual como su antecesor, porque cuando pasa el tiempo solo queda lo gordo diluyéndose el resto como un azucarillo. El haber impedido el rescate de España por parte de los tiburones financieros internacionales le ha dado la oportunidad de entrar en el Olimpo de la Historia moderna española, aunque seamos muchos los que criticamos abiertamente su participación en la corrupción generalizada que llegó de la mano de la Transición para quedarse en todos los estamentos de la sociedad, incluyendo a los partido políticos y su financiación.

Con la puesta en marcha del 155, el señor Puigdemont ha logrado su objetivo primigenio. Toda la parafernalia mediática de los últimos meses, incluyendo el simulacro de referéndum del 1 de Octubre, tenía una clara intención: provocar al Gobierno de España y lograr una situación donde la violencia se derramase por las calles catalanas. El independentismo es conocedor que su causa es inviable, España nunca renunciará a parte de su territorio. Es más, los españoles nunca renunciarán a parte alguno de su territorio. Ceuta y Melilla, siguen siendo español por esa cosa tan española y que tantos otros pueblos nos envidian: Por Cojones o por Ovarios. Es algo irracional, pero de un modo u otro lo llevamos en el ADN. Igual es el clima, los veranos calurosos, el trabajo que nos cuesta sacar partido a cada cosa que hacemos. O simplemente es una emoción que se transmite de padres a hijos. El poder ser pretendidamente libres dentro de nuestras fronteras. Algo intangible pero que nos mantiene orgullosamente vivos.

Desde el minuto cero, el movimiento independentista ha tenido un objetivo claro: conseguir las imágenes de las cargas policiales contra manifestantes “pacíficos”. Ese pacifismo es otra falacia. Impedir, con armas o no, que las fuerzas del orden entren en unos recintos donde se está llevando a cabo un presunto delito según marcan las leyes y los tribunales españoles, también es violencia. Unas fuerzas del orden que ya nada tienen de esa herencia terrible de las policías franquistas, o de la Guardia Civil opresora de 40 años para olvidar. Con las excepciones obvias, las fuerzas de seguridad del Estado son un orgullo para todos los españoles independientemente de su condición política o social. Funcionarios de un sistema que pagamos con nuestros impuestos y que realizan sus funciones con extrema profesionalidad, modernidad y eficacia. Decir lo contrario vuelve a ser territorio frenopático.

Curiosamente muchas de esas leyes contaron con el beneplácito de CiU cuando eran los mejores socios del mundo para mantener el poder Psoe o el PP en el Gobierno Central. Aun recordamos con jolgorio los chapurreos del catalán del tenebroso señor del bigotito en la intimidad … justo antes de practicar el mejicano con su buen amigo George Busch en su rancho texano.

No tengo ninguna duda de que el Gobierno de España es conocedor por adelantado de los movimientos del independentismo. A ETA se le derrotó desde las oficinas de inteligencia del CNI, la Policía, la Ertzaintza y la Guardia Civil, junto con la inestimable ayuda del conglomerado tecnológico global que controla cada uno de nuestros movimientos. Los servicios de información del Estado están al tanto de todo, y eso se nota en la aparente tranquilidad del Gobierno de Mariano Rajoy y las medidas quirúrgicas que ha estado tomando. También hay mucha psicología detrás de cada paso.

¿Para qué necesita el independentismo las imágenes de violencia? Para conseguir la simpatía de la comunidad internacional, y que eso implique el reconocimiento de la soberanía del independentismo sobre Cataluña. Así de sencillo. Sin el apoyo internacional, tanto emocional como económico, la independencia no tiene capacidad para sobrevivir ni 20 días naturales. “Es la economía, idiotas”, una frase ya histórica que en un mundo capitalista donde todas las demás opciones sociopolíticas han sucumbido -algunas tristemente- expresa y marca con tremenda claridad el futuro de cualquier movimiento social con visos de supervivencia.

En los proximos dias, si el independentismo no da marcha atrás, veremos violencia en las calles de Barcelona, principalmente. Esa violencia con la que somos tan exquisitos en España, acomplejados por los años de plomo que se iniciaron el 18 de Julio de 1936. Pero al entramado independentista les va a salir el tiro por la culata. No va a ser violencia propiciada por las fuerzas de seguridad del Estado. Va a ser violencia principalmente nacida de la división de la sociedad catalana, con un 50% aproximadamente de la población que no quiere dejar de ser España.

Esa es la inmensa diferencia con la situación de otros pueblos autodeterminados.Los políticos que defienden las posiciones separatistas se han nombrado líderes del “pueblo catalán”, sin tener en cuenta que ese pueblo está dividido dramáticamente, y que millones de catalanes no quieren ni oír hablar de la posibilidad de secesión. ¿Que van a hacer con esos millones de almas que son y quieren seguir siendo españoles y vivir dentro de una Cataluña unida? ¿Los enviaran a Madagascar, o están pensando en alguna otra solución final? ¿Realmente todos los miembros del politburó de Convergencia i Unio, o como se llame ahora, o de ERC está dispuesta a seguir con esta hecatombe social y económica? No lo creo.

Puigdemont es como un mentiroso que ha acabado creyéndose su mentira de tanto repetirla. Un tipo inteligente, que en algún momento tuvo claro que había que seguir estirando la goma hasta los límites nunca contemplados. Pero ha perdido el norte, esos límites ya se han sobrepasado holgadamente, y lo que viene ahora es una situación demencial. Puigdemont se ha convertido en un problema generalizado para todos los catalanes, porque aunque se cree que tiene el poder no es más que una marioneta de una fuerza antisistema que lo está haciendo muy bien. La CUP está defendiendo a la perfección sus objetivos, y sus votantes deben estar muy satisfechos con lo conseguido. Derrocar al sistema solo es posible desde dentro del sistema, aunque ello conlleve meterse en la cama con la más rancia y corrupta burguesía catalana. Ya nadie se acuerda del zapato que le enseñaron a Pujol.

En la situación actual, lo más razonable sería que el aun honorable president convocase elecciones autonómicas. Solo autonómicas. Eso serviría para quitar hierro a la situación y para que todos se calmasen un poco, y encontrar nuevas vías de escape honrosas y viables.

Si pudiera regalarle algo a Puigdemont le regalaría una cinta en VHS de “Juegos de Guerra”. Igual después de verla comprendería que no se puede ganar nunca cuando tu rival, y me refiero al 50% de la población catalana como mínimo, es tan poderoso como tu. Y además, si su primo gallego toma Zumosol y cuenta con todo el apoyo internacional. A nadie le interesa detener el crecimiento economico despues de un decenio de crisis terrible. Y mucho mejo le interesa a la Unión Europea que les surja un verso libre que provoque el efecto llamada de otros territorios con aspiraciones independentistas.

Que vuelva el seny, para todos, y que lo haga pronto muy pronto.

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